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Pro Activa: Los Vigilantes de la Playa

Pro Activa: Los Vigilantes de la Playa

pro activa sitges 

La empresa Pro Activa, encargada del servicio de salvamento de Sitges, destaca la importancia de la prevención en las playas y el gran papel que juegan los socorristas como intermediarios entre el riesgo y los usuarios. El coordinador de salvamento de la villa sitgetana, Eduardo Struzka, recalca que un socorrista no solo se trata de un agente activo ante el peligro, sino la primera línea de defensa ante éste para garantizar la seguridad. 

1. ¿Cuáles son las responsabilidades de un socorrista y cómo es su día a día?

Antes de empezar el servicio, consultamos toda la información sobre meteorología para así prever cómo se presenta el día. También nos informamos sobre el viento y su dirección, el tipo de mar y si hay medusas. Estamos siempre conectados con la Agencia Estatal de Meteorología y esto facilita nuestro trabajo. Respecto a la jornada de un socorrista, ésta es rotativa. El trabajo es dinámico. Cada socorrista está una o dos horas en cada puesto y después pueden llegar a tener una hora de trabajo en casa, pero siempre comunicados con el resto de los profesionales que están de turno. Siempre activos. Nuestro trabajo consiste en no esperar a ver que la persona está en situación de emergencia, sino nosotros poder verlo antes. La visualización es fundamental. Por lo tanto, la responsabilidad de un socorrista se basa en velar por la seguridad, sobre todo por la prevención y con especial atención en los ahogamientos, ya que todo lo que se puede prever es un paso ganado, una posible vida salvada. 

2. ¿Qué servicios ofrecéis?

Cubrimos 13 playas desde las Anquines hasta Les Botigues, en las cuales se disponen de sillas de vigilancia, motos acuáticas, 4×4 y lanchas. Contamos con una brigada de salvamento de 22 socorristas en total y todo el equipamiento posible en cada puesto de socorro. También hacemos muchas prevenciones, ya que la asistencia durante estos años ha bajado considerablemente y además, es la forma más eficaz para brindar protección a los usuarios de la playa y prevenir lesiones. Mucha gente se molesta, pero deben entender que es por su seguridad. Asimismo, actuamos en caso de pérdida de niños y colaboramos con el Ayuntamiento de Sitges para preservar la calidad del agua y de la arena. 

3. ¿Cómo se presenta esta temporada de 2015?

Hace bastante tiempo que llevo en España y este verano me recuerda a 2002 y 2006. Es una temporada en la que llueve un poco por la noche y durante el día hace mucho calor. Entonces, creo que va a ser una temporada tranquila pero a la vez de mala mar. De momento, lo más común son casos de lipotimias o golpes de calor. Donde hemos tenido más trabajo es, por ejemplo, en la playa San Sebastián, en la cual tuvimos un rescate de 19 personas, pero a pesar de las fatalidades inevitables, estos años están siendo positivos. 

4. ¿Qué significado tienen las banderas y cómo se diferencian?

Las banderas son muy sencillas. Yo lo asimilo a un semáforo. La bandera verde significa que la gente puede disfrutar sin ningún inconveniente, siempre con los cuidados necesarios y los niños pequeños con sus padres. La bandera amarilla es peligro. No es precaución. Significa que se debe evitar acercarse a los espigones y a las bollas. Hemos tenido casos en que con bandera amarrilla una familia se adentró mucho en el mar y una ola se les llevo para dentro. La bandera roja significa prohibido el baño, excepto algunos casos como los surfistas y los aficionados al paddle, ya que consideramos que están acostumbrados a esta situación de mala mar. 

También debo añadir que Sitges tiene unas características concretas que hacen que podamos tener los tres tipos de bandera en un mismo día. Por eso mismo, muchas veces sectorizamos el peligro y no dejamos que los bañistas se bañen en determinados lugares. Por ejemplo, la playa de La Ribera se divide en dos y solo un sector es para bañistas. 

5. Como bañista, ¿qué debería tener en cuenta?

Depende de los conocimientos y la capacidad que tiene cada persona. Los bañistas deberían conocer su noción de flotabilidad y ser conscientes de que el mar no es una piscina y, como consecuencia, deben tener más cuidado al adentrarse en el agua. Creen que siempre harán pie y que la corriente no es peligrosa. Hay que respetar el tipo de bandera que hay y las indicaciones de los socorristas. Normalmente la gente muestra una negativa a la hora de obedecer, aunque con los años esto ha ido cambiando y ahora las personas son más receptivas a colaborar. Sin duda, esto también se debe porque se empieza a valorar más el esfuerzo y la dedicación de los socorristas, lo cual siempre es positivo. 

Julia Collado