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Minuto de silencio en los municipios de Garraf y Penedes por la muerte del profesor Abel Martinez

21/04/2015

Sitges se suma a la condolencia y hace un minuto de silencio

minuto silencio sitges

Muestras de condolencia en Sitges

Los institutos de Sitges y el Ayuntamiento se han sumado hoy al día de luto oficial decretado por la Generalitat por los hechos ocurridos en el Instituto Joan Fuster de Barcelona. 

El Instituto Joan Ramon Benaprès, donde el profesor muerto ayer había impartido clases de ciencias sociales durante el primer trimestre de este curso escolar, ha organizado un acto de concentración hoy a las 11h en el patio del centro donde han asistido todos los alumnos del centro . Estudiantes que la habían tenido como maestro y compañeros suyos del centro han hecho una lectura de textos en su recuerdo y han rechazado los hechos. El profesor, de 35 años de edad, murió a manos de un alumno en el Instituto Joan Fuster del barrio de la Segrera de Barcelona. El acto ha terminado con unos minutos de silencio. 

El Ayuntamiento de Sitges ha hecho también un minuto de silencio a las 12h. En la presencia de concejales y trabajadores municipales, se ha sumado la asistencia del director del Instituto Joan Ramon Benaprès y de la Escuela Pia de Sitges. 

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha decretado un día de luto oficial en Cataluña. Durante este periodo de duelo se ha suspendido la celebración de actos oficiales y las banderas ondean a media asta en los edificios y dependencias del Ayuntamiento de Sitges, así como del resto de administraciones públicas de Cataluña.

Minuto de silencio en los municipios de Garraf y Penedes por la muerte del profesor Abel Martinez

abel martinez 

MINUTO DE SILENCIO A LAS 12 HORAS: Los municipios del Garraf y Penedés quieren mostrar el pésame por la muerte este lunes de un profesor a manos de un alumno, en el Instituto Joan Fuster de Barcelona. Se han convocado concentraciones a las puertas de los ayuntamientos y se ha decretado un día de luto oficial
Abel Martínez Oliva era un profesor errante. Uno de esos docentes acostumbrados a peregrinar por diferentes institutos de Catalunya para cubrir vacantes temporales, con el sueño de que un día llegaría la esperada plaza fija. Y eso le obligaba, a sus 36 años, a esforzarse más de lo normal en la preparación de sus clases, pues muchas veces la materia que le tocaba impartir en estas sustituciones no era la de su especialidad. Él se había licenciado en Historia. Aunque eso no desanimaba en absoluto a Abel, aseguran algunos de sus amigos. "Solía encerrarse en casa para prepararse los temarios. Comentaba que era como volver a empezar a estudiar", afirma una de sus compañeras. Abel se había ganado a pulso la fama de serio y responsable en su trabajo.

Antes de llegar al instituto Joan Fuster de Barcelona en el que este profesor impartió su última clase -toda una lección de heroicidad-, Abel Martínez había pasado por institutos de Sant Pedor, Mollet o Sitges. Nunca tuvo oportunidad de ejercer la docencia en su Lleida natal. Pero la vinculación de este profesor con esa ciudad seguía siendo total e incondicional, a pesar de tener que recorrer cada semana decenas de kilómetros para trabajar. Recientemente había expresado a sus amigos más cercanos que empezaba a estar cansado de tanta peregrinación por institutos de Catalunya, pero es lo que tocaba si quería trabajar como profesor. En Lleida vivía con sus padres en un piso del barrio de Cappont, vivienda en la que su familia se instaló hace unos años tras mudarse de La Bordeta, que es donde este profesor se crió.

Ese domicilio de Cappont fue visitado a media mañana de ayer por el alcalde de Lleida, Àngel Ros, para dar el pésame a la familia y ofrecerles desde la Paeria todo el apoyo que pudiesen precisar en estos momentos tan duros. Los padres, destrozados tras conocer la noticia, no tuvieron ni fuerzas para saludar al alcalde, que sí pudo expresar sus condolencias al único hermano de Abel, cuatro años mayor que él.

Aquellos que conocían bien a este profesor no se extrañan de que fuese uno de los primeros en ir a auxiliar a una compañera cuando oyó gritos procedentes del interior del aula donde el alumno armado con una ballesta estaba sembrando el terror. "Esta reacción es propia de Abel", afirma otro de sus amigos.